sábado, 13 de octubre de 2012

Poema de un gran actor

BALADA DE UN MUERTO RESPETABLE




cuando estaba muerto

era una pinturita

un señorito inglés

un educado

cuidaba los modales

era cortés, amable , perfumado

de acuerdo a la ocasión

dulce o salado

...un camaleón dispuesto

a ser paisaje

y al final del día

descansaba

en mi tumba de la chacarita

mi cuerpo y mi alma

separados

dos polizones indocumentados

uno usurpando el mármol frío

de algún aristócrata anticuado

la otra

sobrevolando este hotel

de cenizas que se cotizan

por metro cuadrado

ansiosas por juntarse

en este ser humano equivocado

hata que una noche

cuando apenas respiraba

vino la muerte en serio

a pasar lista

me agarró del cogote

me dió dos cachetazos

y me llenó de vida

y nunca más dormí

en el cementerio

y ahora hay un montón

de muertos

que me envidian   (Javier Lombardo)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pobre desarrollo, alta adaptación.

El axolote es una especie exótica de anfibio con cola. Tiene la curiosidad de madurar sexualmente, a la vez que su desarrollo corporal sufre un retraso marcado. Es decir, evoluciona mucho sexualmente, pero poco en el resto de su ser.
Este pobre desarrollo que lo mantiene casi en estado larvario, lo convierte en un ser que puede mutar y adaptarse según el clima y condiciones del lugar donde le toque estar.

Los animales que se desarrollan por completo, ganan habilidades muy concretas, como la fuerza del elefante, la velocidad de un galgo, y demás características de cada especie, porque el ciclo de desarrollos se completa. Son más especializados, lo cual es una ventaja para ciertas habilidades, y una desventaja para adaptarse a tener que usar otras.

Esto me hace pensar en el humano y su formación como artista, deportista, o de cualquier tipo. El hecho de super especializarnos en algo, nos permite lucirnos, pero nos condiciona también.

El actor que dice “yo sólo hago cine” ó “sólo drama”, o el bailarín “sólo clásico” ó el músico que defiende que “compongo con partituras” o “sólo improviso”, no hacen más que cerrarse la gran oportunidad de experimentar lo desconocido, de encontrar en el caos un espacio de infinitas posibilidades, de poder adaptarse a terrenos que no son los que suelen transitar. Y entonces no sufrirían tanto al tener que probarse en otras disciplinas, estilos, técnicas, habilidades.

El axolote con su magro desarrollo gana algo que muchos quisieran tener, justamente la capacidad de adaptación. Pueden nadar, caminar, trotar, respirar bajo el agua, respirar fuera. Imaginemos por un momento que el axolote tuviera conciencia de su grado de evolución lento (salvo en lo sexual), podría deprimirse por no ser el mejor en nada, pero en el fondo se encontraría tarde o temprano con la ventaja de estar apto para todo terreno.

Como artistas, deportistas, empresarios; como hombres y mujeres que buscamos evolucionar, no dejemos pasar la oportunidad de reflexionar sobre este aspecto de la naturaleza (llamado neotenia), que nos puede enseñar tanto como grandes frases célebres, libros de autoayuda o disertaciones de expertos.

No siempre más es mejor.

sábado, 25 de junio de 2011

El actor y los métodos

Tuve la enriquecidora experiencia de asistir a clases de maestros con diferentes técnicas en lo que respecta a actuación, canto, expresión corporal.
Con algunas me sentí cómodo, pero no progresaba, con otras no me sentí a gusto, otras no las comprendí, y así sigue la lista de sensaciones encontradas.
A veces sentía avanzar progresivamente, otras daba un gran salto, y muchas otras tantas sentía que involucionaba en mi proceso de aprendizaje. Involucionar es algo muy subjetivo, ahora a la distancia veo que aún cuando uno se siente que retrocede, puede estar sacando provecho y enseñanzas, de las dudas, de los errores, de las dificultades.
Tuve maestros dogmáticos, y otros más eclécticos (podían combinar técnicas, o utilizar la más conveniente según la experiencia).
El debate entre ellos es un tema aparte, y generalmente lo encuentro en reportajes o sitios de interés para los artistas.
Desde la perspectiva de la psicología, o cuando realizo trabajos de coaching con artistas, el método puede ayudarnos a ver las cosas de determinada manera, e incluso, ante la incertidumbre, ser un apoyo donde el actor desacansa y se siente seguro.
Pero otras veces el actor siente que tanto conocimiento, teoría,o técnicas aprendidas lo inmovilizan un poco en cuanto a la creatividad en estado puro, el impulso creativo, el error como camino, el riesgo de no saber bien que camino se está tomando.
Mi conclusión, que no pretende ser la de ustedes, es que hay que respetar los métodos que aprendimos y recurrir a ellos cuando lo sientan así, pero que prueben poco a poco confiar más en los impulsos, en la prueba, el riesgo, y en el caos, pues en el caos reina el desorden pero también las múltiples posibilidades, aún las que en un principio ni podíamos siquiera imaginar.

Gracias a los que habitualmente escriben a jquirno@gmail.com y sugieren temas para tratar aquí.
Muchos piden experiencias de artistas de la escena nacional, actores, directores, etc, a los cuales trataré de contactar proximamente. Los invito a participar.
Saludos.

sábado, 9 de abril de 2011

Fobia (o miedo irracional)

Hoy en día se mezclan en el lenguaje cotidiano, términos que antes estaban restringidos a los profesionales de la salud. Hoy vamos a hablar de la “Fobia”, y diferenciar básicamente que es, y qué no es.

Se denomina fobia a una reacción desmesurada, exagerada, irracional, frente a un objeto, persona o situación.

Las fobias simples o específicas, se llaman así justamente porque la reacción que causan está bien definida o acotada a este objeto, persona o situación.

Las más popularmente conocidas son la claustrofobia (miedo a lugares cerrados), aracnofobia (a las arañas), aerofobia (a volar), emetofobia (a vomitar), brontofobia (a truenos, relámpagos, y factores climáticos), belonefobia (a las agujas) y la lista continúa.

Las reacciones suelen ser de mucha ansiedad, de un sufrimiento intenso, por ende no es lo mismo que pase una cucaracha y me de asco y no quiera pisarla (no es fobia), a que pase una cucaracha y comience a temblarme el cuerpo, bajarme o subirme la presión, sentir taquicardia, o huir despavoridamente del lugar (esto sí, es fobia).

Uno de los criterios de diagnóstico de la fobia está referido a que la persona sabe, está consciente de lo irracional que es este miedo, pero no puede evitarlo.

También se refiere a que este miedo interfiera con nuestras actividades laborales, académicas, sociales, familiares. El comenzar a evitar estos ámbitos para reducir las posibilidades de enfrentar al factor que produce la fobia, provocará un deterioro concreto en alguno o en todos estos ámbitos.

Si alguien sufre una situación similar una o dos veces, o una vez cada tanto, tampoco podemos diagnosticarlo como fobia. Se necesita un tiempo de permanencia o recurrencia de unos 6 meses en adelante, si bien los manuales están hechos en base a estadísticas y no representan un plazo exacto.

Como suelo decir al pie de mis notas, tranquilos, hay una buena noticia y es que la fobia tiene tratamiento, generalmente con resultados favorables. Lo curioso es que muchas personas suelen quejarse mucho de su fobia, pero tratarlas poco. Sola, dificilmente se vaya. Tomando cartas en el asunto, haciendo las terapias recomendadas, y siendo constante en algunas indicaciones, este problema que suele ser tan disfuncional puede reducirse a una molestia totalmente manejable, e incluso desaparecer.

En el próximo artículo, estrategias de intervención para tratar la fobia.

lunes, 5 de julio de 2010

Jack Nicholson y ¿Mejor Imposible?


En la reconocida película del director James L. Brooks, podemos observar un trastorno mucho más común de lo que se imagina, el trastorno obsesivo compulsivo, también llamado TOC.

El protagonista que padece TOC es interpretado por Jack Nicholson, quien ganó el Oscar al mejor actor.

De todas maneras no son los premios, ni lo divertida que pueda parecerle al espectador la película, sino lo interesante de ver las características psicológicas de "Melvin", personaje principal de Mejor Imposible.

Melvin es un escritor de novelas románticas, quien paradójicamente tiene dificultades para vincularse con los demás.

Su vida está repleta de rituales que lejos de ser una característica graciosa, se convierten en un impedimento para relacionarse social, laboral y afectivamente, que incluye malestares clínicos y que pueden llevarse más de una hora al día de su tiempo.

Los actos compulsivos son actos de caracter repetitivo que la persona no puede evitar y que suelen responder a pensamientos obsesivos que reconoce como propios de su mente.

Así vemos a Melvin comer siempre en el mismo restaurante, a la misma hora, en la misma mesa para ser atendido por la misma camarera. Los cubiertos los lleva él, porque tienen que ser esos y no otros (sea por la forma, por el modo de limpiarlos, u otras razones) lo cual evidencia esta rigidez en personas obsesivo compulsivas.

Un imprevisto puede atentar intensamente con esta rutina, por eso cuando la camarera falta para cuidar a su hijo enferma, Melvin decide ayudarla a pagar un doctor y así asegurarse ser atendido por ella.

Para caracterizar aún más este trastorno, podemos observar en el protagonista actos tales como prender las luces cinco veces consecutivas, lavarse cada mano con un jabón nuevo, descartar los guantes que utiliza cada vez, caminar saltando las líneas divisorias entre baldozas y ser extremadamente ordenado y pulcro.

Está claro que las personas que padecen TOC no hacen todo esto para molestarnos, pero es muy probable que nos moleste mucho. Hay que ser concientes de la no intencionalidad, y armarse de paciencia y comprensión.

Si bien en Mejor Imposible todo parece solucionarse cuando Melvin se enamora de su camarera Carol (Helen Hunt, Oscar mejor actriz), en la vida real lleva un poco más de tiempo, dedicación y tratamiento correspondiente.

Si te viste reflejado, o tenés un familiar o amigo que puede padecer lo mismo, esta película tiene una manera simpática de abordar un tema que, repito, es muy habitual y bastante penoso, con el aliciente de saber que pidiendo ayuda profesional se puede mejorar y mucho su calidad de vida, y por ende la de su entorno.

sábado, 17 de abril de 2010

Ataque de Pánico

Si empezaste a leer este artículo es muy probable que vos o alguien cercano haya atravesado por esta situación y aún tengas preguntas sin contestar.

Empezando por el principio, ¿Qué es el ataque de pánico?

El ataque de pánico es la aparición repentina, imprevista, de un miedo intenso con síntomas asociados tales como: taquicardia, sudoración, nauseas, presión baja, temblores, etc. No se dan ni en un orden específico, ni aparecen todos los mencionados en los manuales. Es una experiencia que depende y está íntimamente relacionada con cada persona. Los síntomas más reportados como desagradables son el miedo a volverse loco, o miedo a morir.

Si bien su aparición es repentina, suele venir por situaciones de ansiedad pre-existentes que en algún momento se disparan con esta intensidad. Por eso es útil consultar a un profesional cuando percibimos una ansiedad fuera de la normal, y no esperar hasta último momento.

Luego de una crisis de pánico la persona puede quedar muy susceptible, con mucho miedo a repetir esta situación tan displacentera. Una de las formas de protegerse frente a ello es comenzar a evitar toda situación que pueda ser similar a la de la crisis, o que por alguna asociación considere peligrosa. De no tratarse en ese momento incipiente, el cuadro puede cronificarse, generando mayor aislamiento, temor, e invalidez.

¿Tiene tratamiento?
Por supuesto, y de muy buena respuesta.

Por el lado de la psicoterapia, se trabajará informando al paciente los pormenores del trastorno (psicoeducación), incorporando herramientas de afrontamiento frente al estrés, utilizando técnicas de relajación para el control de los síntomas, y revisando los esquemas de pensamientos negativos que producen contextos desfavorables.

En el tratamiento farmacológico también hay una valiosa ayuda, siempre a cargo de un psiquiatra que evaluará y controlará periodicamente, formando una alianza con el psicoterapeuta.

Como conclusión, es bueno prevenir para no llegar a cuadros tan agudos, pero llegado el caso de no poderlo evitar, tener en cuenta que esto sucede cotidianamente, a personas de distinto sexo y edad, que tiene tratamiento efectivo, que aceptarlo es el primer paso, y que al estar transitando un episodio es bueno saber que tiene un pico de intensidad y luego va disminuyendo. Es bueno saberlo ahora, porque en el momento la sensación puede ser de que no se va a ir más.

miércoles, 27 de enero de 2010

Miedo a sonrojarse

Es habitual encontrarse con personas que manifiestan preocupación intensa frente a la situación de sonrojarse, o como suele decirse "ponerse colorado".
El hecho en sí, sonrojarse, es una reacción fisiológica normal frente a una situación amenazante o estresora. Podría compararse con otras reacciones fisiológicas como sudoración o taquicardia, señales de respuesta habituales frente al miedo.
En las personas de características más ansiosas, o en aquellas que por su profesión tienen que mostrarse en público, esta reacción que teoricamente es normal puede cobrar un significado cada vez más perturbador. Porque al principio sólo aparece como respuesta a una situación de ansiedad, pero después, al detectar el color o calor del sonrojamiento también funcionará como disparador de más ansiedad.
Si te sentís identificado con este problema, calma, tiene solución.
Como en todo cuadro ansioso, las técnicas de relajación o respiración pueden ser de gran ayuda si sentís que la reacción está por comenzar, o ya lo hizo.
Con más tiempo, y en el contexto psicoterapeutico, habrá que identificar por qué determinadas situaciones de exposición implican tanto riesgo, trabajar sobre la autoestima, entrenar habilidades sociales, entre otras herramientas que el terapeuta puede ofrecer.
Es el afrontamiento de estas situaciones lo que va a producir el bienestar, pues "ponerse colorado" es sólo una reacción, y cuando estas situaciones dejen de percibirse como peligrosas, la reacción no será necesaria.
Mientras tanto, tranquilidad, no es grave, tiene solución, y a partir de que reconocemos y aceptamos el problema ya estamos dando un paso adelante para resolverlo y dejarlo atrás.