Mostrando entradas con la etiqueta coaching. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta coaching. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de mayo de 2013

Eritrofobia (ó el miedo a ruborizarse)



La eritrofobia (también llamada ereutrofobia) es un miedo intenso e irracional a lo que comúnmente llamamos “ponerse colorado”.
Suelen padecerla personas muy tímidas, oque tengan una predisposición mayor que los demás a ruborizarse.
El miedo a que aparezca el rubor facial (y se note) puede generar ansiedad, y la ansiedad puede generar el rubor facial, por lo tanto es un círculo vicioso que conviene cortar.
Los artistas son personas con un alto nivel de exposición y la susceptibilidad ante la crítica, la mirada del otro, seguramente aumenten las probabilidades de que este síntoma aparezca.

¿Cómo tratarla?
En primer lugar, entendiendo que esto sucede porque los vasos sanguíneos se dilatan, y que de acuerdo a las características de cada piel puede notarse un poco más o un poco menos; pero es una reacción normal, que incluso sucede estando solos.
Luego, aceptar las emociones que transitamos, y expresarlas, es otra manera de no encontrarse con esta ansiedad producida por tratar de disimular qué nos está ocurriendo.
También  aprender técnicas de relajación y respiración para afrontar con mayor calma estos momentos.
Y dejar de monitorear constantemente las reacciones corporales, llevando el foco de atención a las actividades que estemos haciendo y a las interacciones con los demás.

La eritrofobia puede conformar parte de un cuadro más complejo, como la Ansiedad social, por eso la consulta con un psicólogo será de utilidad para contextualizar esta situación.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pobre desarrollo, alta adaptación.

El axolote es una especie exótica de anfibio con cola. Tiene la curiosidad de madurar sexualmente, a la vez que su desarrollo corporal sufre un retraso marcado. Es decir, evoluciona mucho sexualmente, pero poco en el resto de su ser.
Este pobre desarrollo que lo mantiene casi en estado larvario, lo convierte en un ser que puede mutar y adaptarse según el clima y condiciones del lugar donde le toque estar.

Los animales que se desarrollan por completo, ganan habilidades muy concretas, como la fuerza del elefante, la velocidad de un galgo, y demás características de cada especie, porque el ciclo de desarrollos se completa. Son más especializados, lo cual es una ventaja para ciertas habilidades, y una desventaja para adaptarse a tener que usar otras.

Esto me hace pensar en el humano y su formación como artista, deportista, o de cualquier tipo. El hecho de super especializarnos en algo, nos permite lucirnos, pero nos condiciona también.

El actor que dice “yo sólo hago cine” ó “sólo drama”, o el bailarín “sólo clásico” ó el músico que defiende que “compongo con partituras” o “sólo improviso”, no hacen más que cerrarse la gran oportunidad de experimentar lo desconocido, de encontrar en el caos un espacio de infinitas posibilidades, de poder adaptarse a terrenos que no son los que suelen transitar. Y entonces no sufrirían tanto al tener que probarse en otras disciplinas, estilos, técnicas, habilidades.

El axolote con su magro desarrollo gana algo que muchos quisieran tener, justamente la capacidad de adaptación. Pueden nadar, caminar, trotar, respirar bajo el agua, respirar fuera. Imaginemos por un momento que el axolote tuviera conciencia de su grado de evolución lento (salvo en lo sexual), podría deprimirse por no ser el mejor en nada, pero en el fondo se encontraría tarde o temprano con la ventaja de estar apto para todo terreno.

Como artistas, deportistas, empresarios; como hombres y mujeres que buscamos evolucionar, no dejemos pasar la oportunidad de reflexionar sobre este aspecto de la naturaleza (llamado neotenia), que nos puede enseñar tanto como grandes frases célebres, libros de autoayuda o disertaciones de expertos.

No siempre más es mejor.

sábado, 25 de junio de 2011

El actor y los métodos

Tuve la enriquecidora experiencia de asistir a clases de maestros con diferentes técnicas en lo que respecta a actuación, canto, expresión corporal.
Con algunas me sentí cómodo, pero no progresaba, con otras no me sentí a gusto, otras no las comprendí, y así sigue la lista de sensaciones encontradas.
A veces sentía avanzar progresivamente, otras daba un gran salto, y muchas otras tantas sentía que involucionaba en mi proceso de aprendizaje. Involucionar es algo muy subjetivo, ahora a la distancia veo que aún cuando uno se siente que retrocede, puede estar sacando provecho y enseñanzas, de las dudas, de los errores, de las dificultades.
Tuve maestros dogmáticos, y otros más eclécticos (podían combinar técnicas, o utilizar la más conveniente según la experiencia).
El debate entre ellos es un tema aparte, y generalmente lo encuentro en reportajes o sitios de interés para los artistas.
Desde la perspectiva de la psicología, o cuando realizo trabajos de coaching con artistas, el método puede ayudarnos a ver las cosas de determinada manera, e incluso, ante la incertidumbre, ser un apoyo donde el actor desacansa y se siente seguro.
Pero otras veces el actor siente que tanto conocimiento, teoría,o técnicas aprendidas lo inmovilizan un poco en cuanto a la creatividad en estado puro, el impulso creativo, el error como camino, el riesgo de no saber bien que camino se está tomando.
Mi conclusión, que no pretende ser la de ustedes, es que hay que respetar los métodos que aprendimos y recurrir a ellos cuando lo sientan así, pero que prueben poco a poco confiar más en los impulsos, en la prueba, el riesgo, y en el caos, pues en el caos reina el desorden pero también las múltiples posibilidades, aún las que en un principio ni podíamos siquiera imaginar.

Gracias a los que habitualmente escriben a jquirno@gmail.com y sugieren temas para tratar aquí.
Muchos piden experiencias de artistas de la escena nacional, actores, directores, etc, a los cuales trataré de contactar proximamente. Los invito a participar.
Saludos.