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sábado, 25 de mayo de 2013

Eritrofobia (ó el miedo a ruborizarse)



La eritrofobia (también llamada ereutrofobia) es un miedo intenso e irracional a lo que comúnmente llamamos “ponerse colorado”.
Suelen padecerla personas muy tímidas, oque tengan una predisposición mayor que los demás a ruborizarse.
El miedo a que aparezca el rubor facial (y se note) puede generar ansiedad, y la ansiedad puede generar el rubor facial, por lo tanto es un círculo vicioso que conviene cortar.
Los artistas son personas con un alto nivel de exposición y la susceptibilidad ante la crítica, la mirada del otro, seguramente aumenten las probabilidades de que este síntoma aparezca.

¿Cómo tratarla?
En primer lugar, entendiendo que esto sucede porque los vasos sanguíneos se dilatan, y que de acuerdo a las características de cada piel puede notarse un poco más o un poco menos; pero es una reacción normal, que incluso sucede estando solos.
Luego, aceptar las emociones que transitamos, y expresarlas, es otra manera de no encontrarse con esta ansiedad producida por tratar de disimular qué nos está ocurriendo.
También  aprender técnicas de relajación y respiración para afrontar con mayor calma estos momentos.
Y dejar de monitorear constantemente las reacciones corporales, llevando el foco de atención a las actividades que estemos haciendo y a las interacciones con los demás.

La eritrofobia puede conformar parte de un cuadro más complejo, como la Ansiedad social, por eso la consulta con un psicólogo será de utilidad para contextualizar esta situación.

sábado, 9 de abril de 2011

Fobia (o miedo irracional)

Hoy en día se mezclan en el lenguaje cotidiano, términos que antes estaban restringidos a los profesionales de la salud. Hoy vamos a hablar de la “Fobia”, y diferenciar básicamente que es, y qué no es.

Se denomina fobia a una reacción desmesurada, exagerada, irracional, frente a un objeto, persona o situación.

Las fobias simples o específicas, se llaman así justamente porque la reacción que causan está bien definida o acotada a este objeto, persona o situación.

Las más popularmente conocidas son la claustrofobia (miedo a lugares cerrados), aracnofobia (a las arañas), aerofobia (a volar), emetofobia (a vomitar), brontofobia (a truenos, relámpagos, y factores climáticos), belonefobia (a las agujas) y la lista continúa.

Las reacciones suelen ser de mucha ansiedad, de un sufrimiento intenso, por ende no es lo mismo que pase una cucaracha y me de asco y no quiera pisarla (no es fobia), a que pase una cucaracha y comience a temblarme el cuerpo, bajarme o subirme la presión, sentir taquicardia, o huir despavoridamente del lugar (esto sí, es fobia).

Uno de los criterios de diagnóstico de la fobia está referido a que la persona sabe, está consciente de lo irracional que es este miedo, pero no puede evitarlo.

También se refiere a que este miedo interfiera con nuestras actividades laborales, académicas, sociales, familiares. El comenzar a evitar estos ámbitos para reducir las posibilidades de enfrentar al factor que produce la fobia, provocará un deterioro concreto en alguno o en todos estos ámbitos.

Si alguien sufre una situación similar una o dos veces, o una vez cada tanto, tampoco podemos diagnosticarlo como fobia. Se necesita un tiempo de permanencia o recurrencia de unos 6 meses en adelante, si bien los manuales están hechos en base a estadísticas y no representan un plazo exacto.

Como suelo decir al pie de mis notas, tranquilos, hay una buena noticia y es que la fobia tiene tratamiento, generalmente con resultados favorables. Lo curioso es que muchas personas suelen quejarse mucho de su fobia, pero tratarlas poco. Sola, dificilmente se vaya. Tomando cartas en el asunto, haciendo las terapias recomendadas, y siendo constante en algunas indicaciones, este problema que suele ser tan disfuncional puede reducirse a una molestia totalmente manejable, e incluso desaparecer.

En el próximo artículo, estrategias de intervención para tratar la fobia.

miércoles, 27 de enero de 2010

Miedo a sonrojarse

Es habitual encontrarse con personas que manifiestan preocupación intensa frente a la situación de sonrojarse, o como suele decirse "ponerse colorado".
El hecho en sí, sonrojarse, es una reacción fisiológica normal frente a una situación amenazante o estresora. Podría compararse con otras reacciones fisiológicas como sudoración o taquicardia, señales de respuesta habituales frente al miedo.
En las personas de características más ansiosas, o en aquellas que por su profesión tienen que mostrarse en público, esta reacción que teoricamente es normal puede cobrar un significado cada vez más perturbador. Porque al principio sólo aparece como respuesta a una situación de ansiedad, pero después, al detectar el color o calor del sonrojamiento también funcionará como disparador de más ansiedad.
Si te sentís identificado con este problema, calma, tiene solución.
Como en todo cuadro ansioso, las técnicas de relajación o respiración pueden ser de gran ayuda si sentís que la reacción está por comenzar, o ya lo hizo.
Con más tiempo, y en el contexto psicoterapeutico, habrá que identificar por qué determinadas situaciones de exposición implican tanto riesgo, trabajar sobre la autoestima, entrenar habilidades sociales, entre otras herramientas que el terapeuta puede ofrecer.
Es el afrontamiento de estas situaciones lo que va a producir el bienestar, pues "ponerse colorado" es sólo una reacción, y cuando estas situaciones dejen de percibirse como peligrosas, la reacción no será necesaria.
Mientras tanto, tranquilidad, no es grave, tiene solución, y a partir de que reconocemos y aceptamos el problema ya estamos dando un paso adelante para resolverlo y dejarlo atrás.