El axolote es una especie exótica de anfibio con cola. Tiene la curiosidad de madurar sexualmente, a la vez que su desarrollo corporal sufre un retraso marcado. Es decir, evoluciona mucho sexualmente, pero poco en el resto de su ser.
Este pobre desarrollo que lo mantiene casi en estado larvario, lo convierte en un ser que puede mutar y adaptarse según el clima y condiciones del lugar donde le toque estar.
Los animales que se desarrollan por completo, ganan habilidades muy concretas, como la fuerza del elefante, la velocidad de un galgo, y demás características de cada especie, porque el ciclo de desarrollos se completa. Son más especializados, lo cual es una ventaja para ciertas habilidades, y una desventaja para adaptarse a tener que usar otras.
Esto me hace pensar en el humano y su formación como artista, deportista, o de cualquier tipo. El hecho de super especializarnos en algo, nos permite lucirnos, pero nos condiciona también.
El actor que dice “yo sólo hago cine” ó “sólo drama”, o el bailarín “sólo clásico” ó el músico que defiende que “compongo con partituras” o “sólo improviso”, no hacen más que cerrarse la gran oportunidad de experimentar lo desconocido, de encontrar en el caos un espacio de infinitas posibilidades, de poder adaptarse a terrenos que no son los que suelen transitar. Y entonces no sufrirían tanto al tener que probarse en otras disciplinas, estilos, técnicas, habilidades.
El axolote con su magro desarrollo gana algo que muchos quisieran tener, justamente la capacidad de adaptación. Pueden nadar, caminar, trotar, respirar bajo el agua, respirar fuera. Imaginemos por un momento que el axolote tuviera conciencia de su grado de evolución lento (salvo en lo sexual), podría deprimirse por no ser el mejor en nada, pero en el fondo se encontraría tarde o temprano con la ventaja de estar apto para todo terreno.
Como artistas, deportistas, empresarios; como hombres y mujeres que buscamos evolucionar, no dejemos pasar la oportunidad de reflexionar sobre este aspecto de la naturaleza (llamado neotenia), que nos puede enseñar tanto como grandes frases célebres, libros de autoayuda o disertaciones de expertos.
No siempre más es mejor.
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miércoles, 28 de septiembre de 2011
viernes, 6 de febrero de 2009
¿Por qué se insiste con la relajación?
No es moda; no es New age ni otras corrientes; no es costumbre. La aplicación de técnicas de relajación en artistas o deportistas está relacionada con un mejor rendimiento y su explicación es breve y fácil de comprender.
Cuando respiramos, el aire de los pulmones se renueva constantemente. Hay un proceso de intercambio de gases, por eso el aire exhalado tiene menos oxígeno y más dioxido de carbono que el inhalado.
El cerebro es el mayor consumidor de oxígeno, luego el corazón, los músculos, etc.
Cuando alguien está tenso, ese intercambio es menor, por lo tanto hay más dióxido de carbono y menos oxígeno, lo cual disminuye lucidez mental, reflejos, atención, concentración.
A la inversa, cuando uno está relajado, el intercambio es mayor, y aumentan las propiedades antes mencionadas.
Si bien hay explicaciones más detalladas, con ésta es fácil comprender por qué los psicólogos utilizamos tanto técnicas de relajación, y por qué son tan bien recibidas por quienes buscan un mejor rendimiento en su actividad, y una mayor calidad de vida en general.
Cuando respiramos, el aire de los pulmones se renueva constantemente. Hay un proceso de intercambio de gases, por eso el aire exhalado tiene menos oxígeno y más dioxido de carbono que el inhalado.
El cerebro es el mayor consumidor de oxígeno, luego el corazón, los músculos, etc.
Cuando alguien está tenso, ese intercambio es menor, por lo tanto hay más dióxido de carbono y menos oxígeno, lo cual disminuye lucidez mental, reflejos, atención, concentración.
A la inversa, cuando uno está relajado, el intercambio es mayor, y aumentan las propiedades antes mencionadas.
Si bien hay explicaciones más detalladas, con ésta es fácil comprender por qué los psicólogos utilizamos tanto técnicas de relajación, y por qué son tan bien recibidas por quienes buscan un mejor rendimiento en su actividad, y una mayor calidad de vida en general.
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lunes, 23 de junio de 2008
La perfección como excusa
En el discurso de muchos artistas, y en otros ámbitos de la vida también, es usual escuchar que algo siempre está "a punto de" ser estrenado, concretado, expuesto y finalmente nunca llega ese ansiado momento.
Alguien dijo alguna vez, "lo mejor es enemigo de lo bueno", y palabras más palabras menos lo que nos deja esta frase es la sensación de que si apuntamos a la perfección lo más posible es que no terminemos dando en el blanco.
El nivel de exigencia exagerado atenta contra la realidad concreta. Lo perfecto está en un campo ilusorio, mental, inaccesible. Siempre falta un poquito más. A veces esta actitud es reforzada por los demás que alientan a aquel que desea superarse constantemente.
Lo real, está aquí y ahora, es perceptible, modificable, falible. Puede fallar. Si, claro, puede fallar. Hay una dosis de riesgo y la aceptación de esta condición nos puede ayudar a concretar esos proyectos que por alguna u otra razón siempre quedan postergados.
Superarse entonces es algo bueno, en la medida que nos deje crear, crecer, actuar, cantar, disfrutar. Si se convierte en una obsesión nada de esto ocurrirá. Y si detrás de la postergación lo que hay es temor, ansiedad, inseguridad, entonces la perfección no habrá sido más que una excusa.
Alguien dijo alguna vez, "lo mejor es enemigo de lo bueno", y palabras más palabras menos lo que nos deja esta frase es la sensación de que si apuntamos a la perfección lo más posible es que no terminemos dando en el blanco.
El nivel de exigencia exagerado atenta contra la realidad concreta. Lo perfecto está en un campo ilusorio, mental, inaccesible. Siempre falta un poquito más. A veces esta actitud es reforzada por los demás que alientan a aquel que desea superarse constantemente.
Lo real, está aquí y ahora, es perceptible, modificable, falible. Puede fallar. Si, claro, puede fallar. Hay una dosis de riesgo y la aceptación de esta condición nos puede ayudar a concretar esos proyectos que por alguna u otra razón siempre quedan postergados.
Superarse entonces es algo bueno, en la medida que nos deje crear, crecer, actuar, cantar, disfrutar. Si se convierte en una obsesión nada de esto ocurrirá. Y si detrás de la postergación lo que hay es temor, ansiedad, inseguridad, entonces la perfección no habrá sido más que una excusa.
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