BALADA DE UN MUERTO RESPETABLE
cuando estaba muerto
era una pinturita
un señorito inglés
un educado
cuidaba los modales
era cortés, amable , perfumado
de acuerdo a la ocasión
dulce o salado
...un camaleón dispuesto
a ser paisaje
y al final del día
descansaba
en mi tumba de la chacarita
mi cuerpo y mi alma
separados
dos polizones indocumentados
uno usurpando el mármol frío
de algún aristócrata anticuado
la otra
sobrevolando este hotel
de cenizas que se cotizan
por metro cuadrado
ansiosas por juntarse
en este ser humano equivocado
hata que una noche
cuando apenas respiraba
vino la muerte en serio
a pasar lista
me agarró del cogote
me dió dos cachetazos
y me llenó de vida
y nunca más dormí
en el cementerio
y ahora hay un montón
de muertos
que me envidian
(Javier Lombardo)
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sábado, 13 de octubre de 2012
lunes, 23 de junio de 2008
La perfección como excusa
En el discurso de muchos artistas, y en otros ámbitos de la vida también, es usual escuchar que algo siempre está "a punto de" ser estrenado, concretado, expuesto y finalmente nunca llega ese ansiado momento.
Alguien dijo alguna vez, "lo mejor es enemigo de lo bueno", y palabras más palabras menos lo que nos deja esta frase es la sensación de que si apuntamos a la perfección lo más posible es que no terminemos dando en el blanco.
El nivel de exigencia exagerado atenta contra la realidad concreta. Lo perfecto está en un campo ilusorio, mental, inaccesible. Siempre falta un poquito más. A veces esta actitud es reforzada por los demás que alientan a aquel que desea superarse constantemente.
Lo real, está aquí y ahora, es perceptible, modificable, falible. Puede fallar. Si, claro, puede fallar. Hay una dosis de riesgo y la aceptación de esta condición nos puede ayudar a concretar esos proyectos que por alguna u otra razón siempre quedan postergados.
Superarse entonces es algo bueno, en la medida que nos deje crear, crecer, actuar, cantar, disfrutar. Si se convierte en una obsesión nada de esto ocurrirá. Y si detrás de la postergación lo que hay es temor, ansiedad, inseguridad, entonces la perfección no habrá sido más que una excusa.
Alguien dijo alguna vez, "lo mejor es enemigo de lo bueno", y palabras más palabras menos lo que nos deja esta frase es la sensación de que si apuntamos a la perfección lo más posible es que no terminemos dando en el blanco.
El nivel de exigencia exagerado atenta contra la realidad concreta. Lo perfecto está en un campo ilusorio, mental, inaccesible. Siempre falta un poquito más. A veces esta actitud es reforzada por los demás que alientan a aquel que desea superarse constantemente.
Lo real, está aquí y ahora, es perceptible, modificable, falible. Puede fallar. Si, claro, puede fallar. Hay una dosis de riesgo y la aceptación de esta condición nos puede ayudar a concretar esos proyectos que por alguna u otra razón siempre quedan postergados.
Superarse entonces es algo bueno, en la medida que nos deje crear, crecer, actuar, cantar, disfrutar. Si se convierte en una obsesión nada de esto ocurrirá. Y si detrás de la postergación lo que hay es temor, ansiedad, inseguridad, entonces la perfección no habrá sido más que una excusa.
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jueves, 12 de junio de 2008
Jugar
No se puede jugar a medias
Si se juega, se juega a fondo
Para jugar bien hay que apasionarse.
Para apasionarse hay que salir del mundo de lo
concreto
Salir del mundo de lo concreto es introducirse en
el mundo de la locura
Del mundo de la locura hay que aprender a
"entrar" y "salir"
Sin introducirse en la locura no hay creatividad
Sin creatividad uno se burocratiza, se torna
hombre concreto. Repite palabras de otro.
Eduardo "Tato" Pavlovsky
Si se juega, se juega a fondo
Para jugar bien hay que apasionarse.
Para apasionarse hay que salir del mundo de lo
concreto
Salir del mundo de lo concreto es introducirse en
el mundo de la locura
Del mundo de la locura hay que aprender a
"entrar" y "salir"
Sin introducirse en la locura no hay creatividad
Sin creatividad uno se burocratiza, se torna
hombre concreto. Repite palabras de otro.
Eduardo "Tato" Pavlovsky
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